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2007: tiempo de resucitar sueños

“Y venido Eliseo a la casa, he aquí que el niño estaba muerto tendido sobre su cama. Entrando él entonces, cerró la puerta tras ambos, y oró a Dios. Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor. Volviéndose luego, se paseó por la casa a una y otra parte, y después subió, y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete veces, y abrió sus ojos. Entonces llamó él a Giezi, y le dijo: Llama a esta sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo” (2 Reyes 4: 32-36)

La extraña forma en que vemos en este pasaje al profeta Eliseo resucitando a un niño, nos hace pensar en las muchas formas como Dios, ejerce su soberano poder para sanar a las personas y llevarlas de luto a felicidad.

Eliseo hace cosas muy raras en este pasaje con el propósito de resucitar al niño, lo que suscito que su fe y su denuedo hicieran que se realizara el milagro y el niño reviviese.

La secuencia de hechos fue la siguiente: Orar a Dios, tenderse sobre el niño, poner su boca en la del chicuelo, sus ojos sobre sus ojos y sus manos, sobre las manos suyas; después lo vemos pasear en la casa como un loco, de una a otra parte, y después lo vemos subir, y tenderse nuevamente sobre el niño y ahí es cuando vino la respuesta sobrenatural de Dios; el niño estornudo siete veces y abrió los ojos volviendo a la vida.

Lo importante que aquí sucede, es que el niño que había muerto, matando las ilusiones de la sunamita con respecto a él, ahora ¡Había resucitado! y con ese cuerpo resucitado, indudablemente que resucitarían todos los sueños de la sunamita respecto al futuro del niño.

Esto llevado al ámbito espiritual, nos ha sucedido a muchos en la práctica. Le hemos pedido a Dios sueños y proyectos, que nos han sido dados en forma generosa y que por ciertas circunstancias de la azarosa vida, no los hemos podido realizar y se nos han muerto en nuestras manos. Nos hemos molestado, indignados con Dios y les hemos echado tierra a esas legítimas aspiraciones.

Aquí vemos a una mujer, buscar con denuedo la presencia de Dios en su vida y en la del hijo, el cual fallece, muriendo con él, el sueño que Dios le había concedido, y que también había muerto, pero ella corrió a buscar al varón de Dios y le pide su intercesión, para que se realice el milagro de volver al sitio inicial.

Nosotros, como la sulamita, tenemos que comprender, que llorando no vamos a resolver nada, que conformándonos al mundo, no vamos a crear nada nuevo y que solamente buscando la presencia de Dios en nuestras vidas, podemos tener la oportunidad de obtener un milagro generosos de parte de nuestro Dios, a través de un varón del todopoderoso.

Quizás muchos de nuestros sueños y de nuestras esperanzas han muerto y están empolvándose en el baúl de nuestros recuerdos, el año del 2007, es un bella oportunidad de vida, para buscar esa presencia de Dios, que nos permita el milagro de que nuestros sueños resuciten y podamos hacerlos realidad.

Eliseo busco alguna manera de resucitar al niño, y cuando se recostó sobre el, la segunda vez, fue que Espíritu Santo en la boca de Eliseo, trasmitió esa vida sobrenatural que hace que lo que esta muerto resucite, lo busco y lo encontró y pudo devolver al niño vivo a la sunamita. Tu hoy debes buscar la presencia de ese Espíritu en tu ser, para que El te infunda el poder -aquel grandioso poder que levanto de los muertos a Jesús- y que te permitirá resucitar tus sueños e ilusiones. Pues resucitando en ellos, podrás encontrar la fuerza para vivir y el camino para servir a tus semejantes.

Ve hoy mismo ante un varón del Señor y dile: Ore usted por mí, para que resuciten mis sueños, mis esperanzas, mis ilusiones, mi alegría de vivir, pues quiero que en el 2007, se realicen de acuerdo a la voluntad de Dios y se conviertan en realidades que me bendigan y bendigan a mucha gente junto conmigo. ¡Interceda por mí, ante Dios!

C.P. MANUEL GUZMAN PEREZ

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