Cinco claves para buenas relaciones cristianas
LUCAS 6:37-42 “37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. 38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. 39 Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?(A) 40 El discípulo no es superior a su maestro;(B) mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro. 41 ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.
1.- BUENAS RELACIONES CRISTIANAS, ESENCIA DE LA BUENA VIDA.
1.1.- Uno de los mayores énfasis en la enseñanza de Jesús, fue enseñarnos a construir y mantener buenas relaciones con su Padre Celestial y con los hombres.
1.2.- Conocer a Dios El Padre, la máxima prioridad de un cristiano, pero mientras lo conocemos, no podemos llevar malas relaciones con los hermanos que también están en el proceso de conocer a Dios. Todos vamos en el mismo camino y es bueno llevarnos bien.
2.3.- Nuestras buenas relaciones con Dios, deben hacer surgir en nosotros, las cinco cualidades de carácter, que edifican y sostienen a la Iglesia de Jesús, en buenas relaciones interpersonales.
2-4.- Si aprendemos hoy, estas cinco claves, tendremos buenas relaciones entre nosotros y comprenderemos, cual es la esencia de la vida cristiana.
2.- PRIMERA CLAVE: NO JUZGUEIS, Y NO SEREIS JUZGADOS.
2.1.- No intentes corregir las faltas de otros mediante el juzgamiento.
2.2.- Si tú inicias juzgando, terminaras en el banquillo de los acusados ante Dios.
2.3.- Si tu inicias un juicio de condenación de un hermano, te abrirá un juicio ante Dios, Satanás, pues el subirá y le dirá, este hermano esta juzgando a su hermano, exijo que el sea juzgado y se cumpla tu palabra.
2.4.- Jesucristo, a quien puso el Padre, para redimir nuestros pecados no condena a nadie, ¿porque tu has de condenar?
Juan 3:17 “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado…”
2.5.- No te constituyas en juez de tus hermanos, deja que Dios, en su tiempo, los juzgue ante el tribunal de Cristo. Evita tu propia condenación, si hoy estas juzgando y condenando.
2.6.- Usa mejor la clave que nos da Jesús desde su sufrida cruz:
Lucas 23:34 a “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
Perdonad, y seréis perdonados.
3.-SEGUNDA CLAVE: CON LA MISMA MEDIDA CON QUE MIDAIS, TE VOLVERAN A MEDIR.
3.1.- Comprende que Dios nos perdona nuestros pecados, como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.
MATEO 6:14-15 “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonara también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonara vuestras ofensas”
3.2.- Todos recibimos ofensas, porque todos somos pecadores y los hermanos que aun no tienen estas revelaciones, actúan en su carne y fallan en sus relaciones con nosotros.
3.3.- Pero debemos tener claro, que la Ley del amor de Dios, nos ordena perdonar, para que nuestros pecados también sean perdonados.
3.4.- Incorpora pues tu perdón a los demás en tus oraciones diarias y líbrate del mal.
3.5.- Procura reconciliarte con el que te ofendió, comprende que los conflictos causan mucho mas daño a la Iglesia, cuando se dejan sin resolver.
4.- TERCERA CLAVE: NO SEAS CIEGO, QUERIENDO GUIAR A OTROS CIEGOS.
4.1.- Todos somos ciegos delante de Jesucristo. El es la luz del mundo.
4.2.- Cuando apenas algo se nos revela, queremos de inmediato enseñarlo a otros, sin haberlo practicado primero en nuestras vidas y nos constituimos en tropiezo de muchos.
LEVITICO 19:14 “Delante del ciego no pondrás tropiezo…”
4.3.- Si tú eres ciego aun en muchas cosas, no te quieras constituir en maestro.
4.4.- Comprende que solo Dios le abre los ojos a los ciegos.
SALMO 146:8 “Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos…”
4.5.- Comprende que si tú quieres guiar a otros, tienes que vivir lo que predicas.
MATEO 23:16 “¡Hay de vosotros, guías ciegos!...” “Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello”
5.- CUARTA CLAVE: EL DISCIPULO, NO ES MAYOR QUE SU MAESTRO.
5.1.- La mujer samaritana que platicaba con Jesús en el pozo le dijo:
JUAN 4:12 “Acaso eres tu mayor que nuestro Padre Jacob, que nos dio este pozo…”
6.1.- El discípulo tiende a sentirse mayor que su maestro.
6.2.- Los primeros discípulos de Jesús eran setenta, pero de todos ellos solo quedaron doce.
6.3.- Pedro “sintió” que Jesús no debía de pasar la tribulación del Calvario.
6.4.- Judas “pensó” que lo mejor era que Jesús fuera aprendido.
6.5.- Si no nos dejamos perfeccionar por Jesús, no podremos dejar de juzgar a nuestros maestros en la tierra.
LUCAS 6:40 (B) “mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro”
6.6 Si dejas que Jesús te vaya perfeccionando, serás hecho a su imagen y tendrás buenas relaciones con los que te enseñan, porque no hablan ellos, sino la palabra del Señor Jesús.
6.- NO TE ESFUERCES EN MIRAR LA PAJA EN EL OJO DE TU HERMANO.
6.1.- Corrige tus faltas y resuelve tus propios problemas, antes de intentar corregir las faltas de otros.
6.2.- Si miras el error de otro y le juzgas, Dios te va a mostrar, tu necesidad de examinarte a ti mismo, por cosas que te molestan de los demás.
41 ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.