Juventud criminalizada
“¿Con qué limpiará el joven su camino?, Con guardar tu palabra” Salmo 119:9
En días pasados, atendiendo mas a su interés partidista y a obtener ventaja sobre su enemigo político, que a solucionar los problemas de los jóvenes, el Señor Presidente Felipe Calderón Hinojosa expreso, que no se debía “criminalizar a los jóvenes”, culpando sin mencionarlo, al Jefe de Gobierno del D.F. Marcelo Ebrard de hacerlo, con motivo de los incidentes del operativo realizado en la disco “News Divine”, que culminaron con la muerte de doce personas, la mayoría de ellos jóvenes.
El propósito de estas declaraciones -electorero y acusador- contra un funcionario que no comulga con él, ni le reconoce legitimidad, nos obliga a reflexionar sobre un tema que si es alarmante: nuestra juventud esta siendo “criminalizada”, pero no por el enemigo político de la derecha, al ordenar los operativos en antros para el control de los que explotan la falta de prudencia de los jóvenes, sino por todos, pues estamos permitiendo que se atente contra nuestros jóvenes y se seduzca a nuestros hijos, llevándolos mediante una estrategia bien planeada, a ensuciar su camino y destruirlos física, intelectual y moralmente.
Para poder comprender quien hace esto, en principio, debemos reconocer que existen dos reinos: el de la luz, que busca en conocimiento a Dios por medio de su palabra, la paz, el amor, la prosperidad, el orden, la obediencia, la integridad, la sujeción a la autoridad y sobre todo la salvación para vida eterna; y el de las tinieblas; que promueve religiosidad, para tener otros dioses, procurando la ignorancia de los principios, valores y el conocimiento de Dios, que propicia la contienda, que fomenta el odio, que quiere la crisis económica para que aumente el pecado, que anhela el desorden, la rebelión, la corrupción, el desprecio por la autoridad (como en este caso en que en lugar de apoyarse entre autoridades, no se reconocen y se atacan) y desde luego que quiere llevar a todos los seres humanos –niños, jóvenes y adultos- a la desgracia y a la perdición de su vida eterna.
Ambos reinos, están en continua lucha por ganarse las almas de la gente, pero en especial, las almas jóvenes, porque de ello depende, el progreso o el retroceso de la sociedad. Jesucristo, su ejército de ángeles, sus siervos en la tierra (apóstoles, evangelistas, maestros, pastores y profetas) y los creyentes de la verdad de su palabra, están trabajando y luchando, no por una religión, sino unidos por el reino de la luz y por el bienestar de la sociedad, siendo sus victorias trascendentes.
Por su parte, Satanás, su ejército de demonios (los ángeles caídos), sus siervos en la tierra (brujos, hechiceros, satanistas, chamanes y esoteristas) y los creyentes de la mentira, están trabajando por la destrucción de la sociedad, teniendo también victorias innegables.
Hoy, todo ser humano tiene que preguntarse: ¿A que reino sirvo? Y tiene que honestamente, determinar si esta en el reino de la luz o en el de las tinieblas. Porque si yo pongo un antro y vendo bebidas alcohólicas -adulteradas o no- y expendo cigarrillos y permito la venta de drogas, y promuevo la promiscuidad sexual y promuevo la corrupción de las autoridades para que me dejen funcionar, desde luego que sirvo a las tinieblas y estoy propiciando la perdición de la juventud y de los hombres y mujeres que a esos lugares asisten.
Los jóvenes tienen que salvar innumerables trampas que los siervos de las tinieblas les tienden en todas partes y a cada momento:
1.- La mala siembra que hacen sus padres en ellos, al no respetar su matrimonio, hiriéndolos en sus almas, cuando los ven pelear, ofenderse, separarse y divorciarse. Porque si caminan como padres en la luz, les sembrarán cariño y cuidado, bien y misericordia, amor incondicional, atención a sus necesidades, alegría de vivir, aceptación en toda circunstancia, valores y sobre todo confianza. Pero si caminamos como padres en las tinieblas, sembraremos en ellos odio y descuido, maldad y falta de perdón, aprobación con condiciones, rechazo, amargura, deseos de suicidio y muerte, vicios, y sobre todo desconfianza.
2.- La mala siembra que hacen sus maestros. Los maestros, al no cumplir con su apostolado educativo y derramar sobre los jóvenes, su incredulidad, sus complejos, frustraciones y desesperanza, están también haciendo daño a los jóvenes. Dándoles un mal ejemplo –salvo honrosas excepciones- de irresponsabilidad, de doble discurso, de fraude en su enseñanza y sobre todo, abusando de su autoridad.
3.- El descuido y abuso en que una gran cantidad de religiosos tienen de las ovejas jóvenes bajo su cuidado. Pastores que no cuidan de sus escuelas dominicales, que no tienen ministerios adecuados para jóvenes, Sacerdotes y religiosas que abusan sexualmente de los niños y jóvenes y los trauman en homosexualismo y lesbianismo, que no dan el ejemplo, la palabra y la sana doctrina y solo trasmiten tradiciones y costumbres.
4.- Los malignos organizados en cofradías y mafias. Hombres y mujeres que generalmente son iniciados en cultos obscuros, cuyo negocio es contaminar y perder a los jóvenes en drogas, alcohol, sexo sin control, antros, maquinitas y lupanares y que por amor al dinero, pierden a miles de almas, seduciendo a los jóvenes a practicar el mal.
5.- Los medios masivos de difusión. Como: a).- La televisión, que impone los estereotipos de vestido, lenguaje y actitudes negativas de los jóvenes, a través de programas, telenovelas, “Reality Shows” y que no tienen en ninguna estima, los programas como “Enlace”, de valores cristianos, impidiendo a las iglesias, difundir programas con la enseñanza de la verdad. B).- Los pasquines pornográficos, que con toda libertad y complacencia de autoridades federales, estatales y municipales, circulan en todos los puestos de periódicos, distorsionando la mente de los jóvenes y llevándolos a violencia y a desviaciones sexuales. C).- El cine, que produce material fílmico que hace una apología de las adicciones, de la violencia, del sexo indiscriminado y del éxito efímero que tiene la corrupción.
Con todo esto, dígame amado lector, si no estamos “criminalizando” a nuestros jóvenes, dígame, ¿Como podemos pedir que el árbol del mal, nos produzca frutos del bien?; dígame, ¿como queremos que prevalezca el reino de la luz, si estamos permitiendo que el reino de las tinieblas seduzca y haga lo que quiera con nuestros hijos? ¿Cómo podemos esperar jóvenes buenos, si somos adultos malos?
Si analizamos, ni el PAN –que tiene el poder político- ni el PRI, que le esta autorizando sus propuestas, ni el PRD, que esta luchando contra un monstruo interno de mil cabezas, podrán ser solución para la problemática de nuestros jóvenes y del país.
Por eso la escritura sentencia: ¿Con que limpiara el joven su camino? Y nos da la adecuada respuesta: ¡Con guardar la palabra de Dios! Solo el conocimiento de los principios, de los valores y de los consejos que el Manual del Creador nos da para enfrentar los problemas de la vida, podrá sacar adelante a una juventud que esta siendo criminalizada. Miles de cristianos estamos haciendo reuniones masivas de oración para que el Señor exhiba la corrupción y salve a nuestros jóvenes. Por ello, están surgiendo denominaciones cristianas completas formadas por jóvenes y en los congresos, vemos a miles de jóvenes, abrazar con pasión la palabra de Dios, que les transforma y les dice: “Huye de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2ª de Tim 2:22)